viernes 5 de febrero de 2010

La Pequeña Gigante 2

La semana pasada estuvimos invadidos por gigantes en Santiago. Vino de visita la Pequeña Gigante y su tío Escafandra. Es una "obra de teatro callejera" de la compañia francesa Royal Deluxe que ha venido por segunda vez a Chile. En ambas ocasiones la hemos ido a ver.

Traigo esto a colación ya que pese a que ya ha pasado una semana desde el evento, el Camilo sigue recordandolo. Y lo peor es que sigue asustado. Con esto me doy cuenta lo fragil que es la diferencia entre realidad y fantasia en los niños chicos. El Camilo de verdad cree que son gigantes, y aunque uno le diga que es una "muñeca gigante", esto sigue siendo igual de aterrador. La cosa es que ahora de vez en vez el Camilo dice cosas como "uy! pensé que era la pequeña gigante!", y lo peor de todo es que no se atreve más a andar solo, (ni siquiera dentro de la casa!) por si acaso estos muñecos se les ocurre caminar cerca de donde estamos nosotros. No ha habido caso de convercerlo de lo contrario. Pero pese a todo, ha sido una experiencia y una historia que el Camilo ha disfrutado y le ha interesado mucho.

Hay dos partes de la historia, eso si, que el Camilo no acaba de entender:

- "Mamá, ¿porque la pequeña gigante es pequeña y gigante?"
- "¿Porqué el tio se llama Escafandra y no Escafandro?"

Acá pueden leer las impresiones del camilo de la primera vez que vino la pequeña gigante.

jueves 28 de enero de 2010

Interpretación

Anoche.
Yo estaba acompañando al Camilo y al Gaspar, esperando que se durmieran.
Ambos estaban ambos acostados, la luz apagada, y yo llevaba probablemente unos cuatro o cinco minutos sentada al lado de la cuna del Gaspar, esperando que se durmiera. El Camilo ya estaba empezando a quedarse dormido.
Suena el timbre.
Se escucha que Rodrigo abre la puerta y empieza a conversar.
Estos ruidos sacan al Gaspar del sopor previo a dormirse, y se para en su cuna y comienza a hacer ruidos típicos de él:
- Aaaaaaaaa, aaaah, aaaaaaaahhhh, aa, aa.
Yo lo tomo y lo vuelvo a acostar en su cuna.
- Gaspar, duermete, le digo.
- Aaaa, aaaaah, sigue él.

En eso, el Camilo con voz somnolienta alega:
- Mamá, cuándo el Gaspar hace preguntas no me deja dormir.

Color piel

Ayer fuimos con el Camilo a su control con la endocrinologa. Tenía que llevar un examen de los niveles de Vitamina D en la sangre. Los resultados mostraron que pese a que tenía la vitamina D en el rango normal, estaba en el límite inferior, a punto de estar bajo.

La indicación de la doctora fue: "El Camilo tiene que tomar una hora de sol al día. Tiene que ponerse negro." (explicación médica aqui). Nos fuimos para la casa. Yo quedé feliz de lo simple y barata de la indicación médica.

Hoy en la mañana, mientras vestía al Camilo, casualmente con una polera de color negro, el Camilo la mira, y me dice:
- Mamá, yo no quiero estar negro, yo quiero tener mi cuerpo color piel.

(¡¡¡Siempre los adultos nos olvidamos de lo literales que son los niños!!!!)

sábado 23 de enero de 2010

Origen de las palabras

Estando yo en el baño, de repente soy interrumpida por Pablo, quien me dice:
-Lore, ven a matar una araña que hay en mi pieza.
Acto seguido, yo salgo del baño, miro la araña, y me doy cuenta de la gravedad del asunto, entonces grito:
-Rodrigo, ven a matar una araña que hay en la pieza del Pablo.
De repente, Pablo grita:
-Se está moviendo. (La araña se movía por la pared hacia el techo).
Y yo, en un acto de valentía suprema (porque odio las arañas), me subo a una silla, y le tiro Raid. Luego me saco la chala, y con mi chala intento aplastar a la araña contra la pared.
Obviamente, con el asco que les tengo, no logré pegarle lo suficientemente fuerte, por lo que la araña cae al suelo y comienza a andar rápidamente, aunque totalmente aturdida.

Yo desde la silla empiezo a gritar:
-Pablo, písala, písala.
El Camilo, quien ha estado presente todo este rato mirándo se sube asustado arriba de la cama del Pablo. Y yo, ante la inmovilidad de Pablo, salto de la silla, me vuelvo a poner la chala y la piso con los ojos cerrados.
Misión lograda.

En ese momento, les digo.
-Uff, era una araña de rincón!
Pablo, hermoso él, va donde Rodrigo (quien sigue sin inmutarse ante tamaño escándalo) y le dice:
-Papá, la Lore me salvó la vida (le puso color, pero en fin).
Y el Camilo me pregunta:
- Mamá, ¿por qué se llama araña de rincón si no estaba en los rincones?

Foto extraida del sitio Alfapest. (perdonen haber puesto una foto en este post, ¡hasta a mi me da asco leer el post con esa araña ahí. pero algún fin didáctico tendrá que tener el asunto).

domingo 17 de enero de 2010

Asquerosidades


El Camilo tiene un graaaan defecto: le gusta comerse los mocos que él mismo se saca con su dedo índice escarbándose la nariz. (personas asquientas por favor no seguir leyendo).

Esta mañana, día de elecciones presidenciales, estaba yo despertándome, cuando aparece el Camilo al lado de mi cama, y con un "punto" negro sobre su estirado dedo índice me dice:

- Mira, mamá, encontré un moco que tiene vitaminas.

Ustedes comprenderán que escuchar esto como primera frase de la mañana, no fue más que un augurio de lo que pasaría el resto del día. Una asquerosidad.


(La foto fue extraida del blog Papin. Sugiero leer el artículo del blog "Papin", que ahonda en el tema de la "mocofagia").

jueves 14 de enero de 2010

Propuesta para la paz

- Mamá, ¿porqué los militares no usan pistolas de mentira?

miércoles 13 de enero de 2010

Pensando camino a casa

Ibamos en el auto el Camilo y yo. Ambos en silencio. Cada uno en lo suyo. De repente, del asiento de atrás, interrumpe mis pensamientos la siguiente pregunta:

- Mamá, ¿los payasos se portan bien?
- ¿Cómo? (quedo un poco confundida con la pregunta)
- ¿Los payasos se portan bien?
- Sí, claro.
- Mamá yo quiero ser un payaso para portarme bien.

domingo 10 de enero de 2010

Mi hermano auto


Por alguna razón el Camilo hoy sus comentarios respecto del auto fueron casi como si el auto fuera una persona más de la familia.

Salimos juntos a comprar, en auto. Como estamos en pleno enero, hace bastante calor. Y al subirnos al auto, el Camilo me dice:

- ¿Mamá, porque no dejaste las ventanas del auto abajo para que esté más desabrigado?

Luego, fuimos a comprar, nos bajamos del auto, compramos, y al volver al auto, el Camilo dice:
- Está más grande el auto ahora, ¿cierto?