Hoy ha sido mi día de furia con el Camilo. Para hacer un resumen de este año, simplemente diré que está altamente contestador e irreverente con los adultos, especialmente conmigo. O al menos así lo veo hoy.
Escena 1: (20:00 hrs)
Camilo y Gaspar están comiendo sentados en su mesa. La comida es pescado con arroz. De repente comienzan a tirarse el arroz entre ellos. Yo los reto y los separo: el Gaspar sigue sentado en la mesa chica, y el Camilo se sienta en la mesa del comedor, cada uno comiendo en silencio. Yo me siento al lado del Gaspar para ayudarlo a comerse su comida. De pronto siento el pequeño golpe de un arroz sobre mi pelo. El Camilo me había tirado un arroz. Yo, incrédula, desencajada, y sobrepasada por lo que había sido "una tras otra" del Camilo, le digo:
- "Camilo ¿que hiciste?, ¿me tiraste un arroz? ¿cómo se te ocurre tirarme un arroz? ¿qué tienes en la cabeza?"
- El Camilo me mira algo asustado, y comienza a pasarse las dos manos por el pelo: "¿Porqué mamá, qué tengo en la cabeza?"
Escena 2: (21:0 hrs)
Camilo está acostado. La luz apagada. Yo estoy sentada en su cama al lado de él. Trato de reconciliarme con él:
- "Camilo, ¿entiendes porque estoy enojada contigo hoy?"
- "Sí, porque me porté mal."
- "Sí. ¿Y que puedes hacer mañana para que sea diferente?"
- "Portarme bien."
- "Sí, obedecerme," aclaro yo.
- "Me voy a esforzar lo más posible, mamá."
- "No es tan difícil, solo tienes que obedecerme, no necesita tanto esfuerzo."
- "Sí me voy a esforzar, pero mamá, ¿y si mi cuerpo no quiere obedecer?"