Hoy es 8 de Diciembre, día feriado. Se celebra el fin del mes de María, y las noticias muestran la peregrinación a la virgen de Lo Vasquez. Para las familias no-catolicas, como la nuestra, es simplemente un día feriado. Y nosotros lo aprovechamos para dormir, y para armar el árbol de pascua.
Pero no solo eso. También hubo un momento de canto. De cantar canciones de Victor Jara. Y al Camilo le gusta muchísimo una en particular, llamada "El hombre es un creador". Acá pongo un video muy desenfocado (lo lamento) en que Camilo canta con su papá esta canción.
Como todo el mundo sabe (literalmente), han comenzado las Olimpiadas. Y por supuesto, yo he sido una ferviente teleaudiencia de fin de semana... y cuando las 12 horas de diferencia horaria lo permiten.
Hoy en la mañana estabamos viendo una transmisión en diferido del partido de dobles de nuestros laureados tenistas nacionales: Fernando González y Nicolás Massu, quienes al final, perdieron contra la dupla de rusos. Bueno, estabamos el Camilo y yo en la cama viendo esto por la tele (eran como las 8 de la mañana). Y ocurre la siguiente conversación:
- "Mamá, ¿cuándo van a jugar los niños?"
- "Los niños no juegan en las Olimpiadas, sólo los grandes."
- "Mi papá juega tenis*".
- "Sí."
- "Mamá, ¿cuándo va a jugar mi papá en la tele?"
¡Lo que es la inocencia infantil, y la admiración al padre!
*Para quienes no conozcan al padre de esta criatura, se informa que él "juega tenis" un promedio de 5 veces (¿partidos?) al año, concentrados, en su mayoría en las dos semanas de vacaciones familiares de verano.
El domingo el Rodrigo y el Camilo madrugaron para lograr terminar de pintar la pared del patio, que habían empezado a pintar el día anterior ¡bajo una suave llovizna y a las 7 de la tarde/noche!. Creo que de día y sin lluvia es mejor. Y lo terminaron. Aquí fotos e impresiones de la tarea.
Bueno, y este último video es solo una chochera mía. Es que hace algunos días atrás plantamos esas lindas flores con el Camilo, y me sorprendió que al preguntarle ¡el se acordaba cómo se llamaban! Ídolo.
El jueves fue un día en que mi mamá, mi abuelita Nena y mi tata Lucho, andaban todo el día hablando cosas raras que yo no entendía. Primero llegó a mi casa el tata Lucho con la Nené y le preguntaron a mi nana, "Me habrá dejado una invitación el Rodrigo", "Sí, acá está," le decía la nana Rosa. Y le pasaba un papel duro, que a mi no me dejaban tocar. Y entonces la Nené me dijo, "Ya, Camilito, nos vemos en la tarde en la premiación de tu papá". Yo no entendí nada, solo entendí que la Nené me trajo un autito de regalo. Asi que le dije "Ya, chao".
Y en la tarde llegó mi mamá del trabajo, y yo le mostré al tiro el regalo que me hizo la Nené: "Mira, mamá, autito Nené". Y ella me dijo "Que lindo, Camilo!, pero ahora no podemos jugar, anda a hacer pipì y caca en la pelela que nos tenemos que ir". Y comenzò la voragine. Mi mamá corría de allá para acá, primero con pantalones, después se puso un vestido, después se puso pantys, y se cambió los zapatos, se lavó los dientes. Y cada vez que pasaba por el baño, me miraba sentado en la pelela y me decía "Ya pues, Camilo, haga caquita", y yo le tenía que decir la verdad "Mamá, no sale", "Trata, empuja, apúrate". Y la veía correr a buscar la camara de fotos, después se probaba un collar, después se ponía otro. "Ya Camilo, hiciste caca?" "Nooo", le decía yo. Y después la nana Rosa empezó a correr "¿le plancho estos pantalones al Camilo?, ¿va a llevar el chaleco del elefante?" Y entonces mi mamá entra al baño y me dice: ¿hiciste?, ya no importa, apurate. Y me saca el short y la polera que tengo puesta y me pone una camisa igual a las de mi papá y unos shorts que la nana Rosa había planchado recién. "¡Hay que se ve lindo el Camilo!" Y al ratito llegó mi papá y el Pablo; y mi papá y también empezó a correr de allá para acá poniéndose camisa, corbata, pantalones. Mientras mi mamá decía "vamos, vamos que estamos tarde". Y todos nos subimos al auto y viajamos a un lugar que se llamaba "universidad".
Y ahí entramos a un lugar lleno de gente. Y yo me senté en un asiento con mi mamá y el Pablo,y mi papá cuando llegamos se tuvo que ir a sentar bien adelante solito. Yo no entendía porqué. Todo el rato que estuvimos ahí yo trataba de ver a mi papá pero no lo encontraba. Pero sí encontré sentados más adelante a la Nené y el tata Lucho, cuando el Pablo los vio, se fue a sentar al lado de ellos.
Lo que se hacía en la "universidad" era escuchar a hablar a distintas personas. Lo malo es que solo podía hablar una persona a la vez, porque cada vez que yo hablaba mi mamá me decía así bien bajito "ssshhhh, cállate camilo, que está hablando el caballero", "camilo, calladito", "acá no puedes hablar, camilo". ¿y que se puede hacer? Y entonces empezó lo entretenido. Un caballero hablaba bien corto, y mientras unas personas se subían a que les dieran un papel grande, todos aplaudían. Y ahí mi mamá me dijo: "Camilo, van a llamar a tu papá, y tu tienes que aplaudir bien fuerte, practica aplaudir". Y entonces yo hice eso: practiqué aplaudir.
Y de repente, mi mamá me dice, ya Camilo, ahora sí que viene el papá. Mirá allá adelante que le van a dar un premio. Y entonces escucho "Rodrigo Cornejo Chavez" ¡y mi papá sube corriendo a que le den el premio! Yo aplaudí super fuerte, y mi abuelita Nena que en el video es la única que se vé porque es una señora de blanco entero bien atrás, también aplaudió super fuerte.
Después de eso todos nos paramos a cantar una canción que hablaba del maestro y del estudiante y de la universidad, y después de los aplausos, ¡por fin! pude estar con mi papá. Nos fuimos a sacar unas fotos al lado de una bandera. Lo malo es que justo cuando subí los dos escalones para ponerme al lado de mi papá, me caí en la escalera. Asi es que en la foto salí con carita triste.
Pero la que no estaba con carita triste era mi abuelita Nena. Ella estaba muy muy contenta con el premio de mi papá. Mi mamá me explicó que mi abuelita era profesora entonces ella se alegraba mucho que mi papá ganara el premio al mejor profesor. ¿Y yo también voy a tener que ser profesor?
Anoche me pasé a la cama de mis papás. ¡Me encanta dormir con ellos, al medio de los dos! Casi siempre no me dejan dormir con ellos, pero ahora hace varios días que cuando camino en la mitad de la noche hasta su cama, mi papá me toma y me sube a la cama al tiro. ¡Ni siquiera me reta! Y yo feliz. Yo me meto al medio de la cama, entre mi mamá y mi papá. Una vez en la mañana mi mamá me dijo que sólo me dejaría pasarme a su cama mientras ella y yo estuvieramos resfriados. Lo que pasa es que yo tengo muchos mocos y mi mamá también, asique yo creo que es mejor tener el papel para sonarse en un solo lugar. ¿sera por eso?
Bueno, lo que les quería contar es que hoy cuando despertè en la cama de mis papás, miro para un lado y vi a mi mamá, y miro para el otro y .... ¡mi papá no estaba! "¿Papá?" , le preguntè a mi mamá, y ella me dijo, "el papá se fue temprano a trabajar, fue en un avión a Punta Arenas."
¿Aviòn? ¿Punta Arenas? ¡Yo quiero ir! Pero mi mamá me dijo que Punta Arenas era muy muy lejos y que no podíamos ir. Pero hoy día cuando vi pasar un avión por el cielo le pregunté a mi mamá "¿papá avión?". "Sí", me dijo. Asi que hoy día mi papá se fue al trabajo en un avión. "¿mamá auto?". "Sí, Camilo, mamá auto."
Ayer fue el cumpleaños de mi papá. Y por eso hicimos lo que se hace en los cumpleaños: comimos muchas papas fritas y tomamos coca-cola, tuve que saludar a muchas personas, y después de un rato le cantamos "payos" a mi papá.
Pero en este cumpleaños pasaron dos cosas distintas a los otros cumpleaños a los que yo había ido.
Primero que nada habían muchas velas en la torta. Yo me acuerdo que para mi cumpleaños había una sola vela. Pero ahora había como seis, quizás por eso mi papá me pidió a mi y al Pablo que le ayudaramos a soplar. Asi es que nosotros tres nos juntamos alrededor de la torta y soplamos con todas nuestras fuerzas para apagar las velitas. Fue divertido.
Y segundo que nada, las personas no le traían regalos a mi papá, sino que todas llegaban con botellas en la mano. ¡Y yo que estaba esperando para ayudarle a abrir los regalos! Parece que a mi papá no le importó porque siempre recibía la botella y después abrazaba a la persona y le decía gracias.
Y lo más bueno del cumpleaños es que no solo vinieron personas grandes a ver a mi papá, también vinieron niños. Estaban mis primos mellizos, estaba un niño nuevo que se llamaba Ignacio, y estaban el Marco y el Antonio que son super amigos de mi hermano Pablo. Bueno y también estaban los vecinos, el Martino, el Renzo y el JeanPiero... pero ellos siempre estan, porque son vecinos. Y todo fue super divertido porque con los niños jugamos al basketbol (que es un juego que mi mamá dice que se llama futbol), y que es pegarle a la pelota con el pie. Tambien jugamos a correr y arrancar, y anduvimos en bicicleta. Y yo creía que todo iba a ser divertido pero no fue así. También los niños fueron super malos conmigo.
Por ejemplo el Ignacio no me quería prestar la bicicleta, él solo quería subirse. Yo le fui a decir a mi mamá, pero ella me dijo que el Ignacio era màs chiquitito y que era un invitado asique yo tenía que dejarlo jugar con la bicicleta. ¡Que rabia! Tuve que andar solo arriba de mi moto. Pero cuando el Ignacio vino a pedirme la moto yo no se la presté. Mi mamá me dijo que se la prestara, pero yo no quise.
Y lo más malo fue al final. Cuando ya se fue el Ignacio y se habían ido los vecinos, el Pablo junto con el Antonio y con el Marco hicieron una casita afuera en el patio. Adentro de la casita tenían una linterna, y unas frazadas y espadas y juegos. Y yo tambièn quería entrar a la casita. Pero no me dejaron. Y pusieron una reja para que yo no pasara. Yo fui a decirle a mi mamá, y mi mamá le dijo al Pablo "Pablo, juega con tu hermano", pero el Pablo dijo "No porque el Camilo nos rompe todo". Buuuuuaaaaaaaaaa, decía yo. Entonces mi mamá me tomó en brazos y me llevó donde estaban los grandes, "No, allá no, buuuaaaaaaaaa", le decía yo, pero ella no me hizo caso. Y entonces vi a mi papá. Y mi mamá le contó a mi papá. "Lo que pasa es que no quieren jugar con el Camilo". Y entonces yo dejé de llorar porque sabía que mi papá iba a llevarme a la casita y le iba a decir al Pablo que me dejar entrar. "Papá ven", le dije yo. ¡Y mi papá hace lo que nunca, nunca, nunca me había imaginado! Me dice, "Camilo, así son las cosas, siempre los grandes le hacen esos a los chicos, pero alguna vez tu vas a ser grande". Buuuuuaaaaaaaaaa. ¡Quiero ser grande ahora!