Antes de irme al jardín mi mamá y mi papá me dicen cosas como "¿Camilo, quieres ir al jardín hoy? Te acuerdas que hoy te vas a quedar solito?" Y la nana Rosa me dice "El Camilo va a llorar, es normal, todos los niños lloran." Y después cuando mi mamá llega al jardín a buscarme lo primero que le pregunta a la tía es "¿Lloró el Camilo?" Y ella le dice, "No, para nada." Y después yo llego a mi casa y mi papá me pregunta "¿Camilo, lloraste?" No. Y después el Pablito me pregunta "¿Y te pusiste a llorar?" Y yo le digo: no. Y después escucho que mi mamá habla por telefono y dice: "¡Y no ha llorado nada! Si hasta cuando voy a buscarlo me saluda y sigue jugando.!"
Asi es que esto de ir al jardín infantil parece que es algo muy importante. Lo que no sé es que si hay que llorar o no hay que llorar. Porque en mi jardín muchos niños lloran. Lloran porque quieren a su mamá y a su papá. Y todas las mamás cuando llegan a buscar a los niños le pregunta a la tía lo mismo: ¿lloró? Yo nunca he llorado. Es que a mi me gusta el jardín, me gusta que hay muchos niños y me gusta que hay muchos juguetes.
Bueno, y ayer fuimos a la casa de Gonzalín y la Elisa, y allá estaban mis tías Claudias y mis tíos Gonzalos, y también ellos se pusieron a hablar con mi mamá y mi papá de que yo ya iba al jardín. Y parece que la Elisa y el Renato y el Vicente no van al jardín. Pero el Gonzalín sí va, aunque él va a uno super difícil porque hablan en otro idioma, que se llama inglés. Lo bueno es que todos se ponen contentos porque los niños vamos al jardín. Y ahora mi mamá cuando yo hago algo altiro me pregunta "¿y eso lo aprendiste en el jardín?". Hoy día por ejemplo me puse a cortar con una tijera y después que habían hartos pedacitos de papel en el suelo yo fui a buscar una escoba y los barri. Y mi mamá me preguntó "¿eso lo aprendiste en el jardín?". Yo le dije "Sí". Es que sé que si le digo que sí se va a poner contenta. De hecho me dio un beso grande. Pero ahora, aquí en este blog les puedo contar a ustedes que fue la nana Rosa la que me enseñó a barrer y el Pablito me enseñó a cortar. (Pero no le cuenten a mi mamá).

