Hoy celebraremos el cumpleaños de mi (la madre de Camilo) abuelita. Cumple 100 años. Increíble. Siempre que festejabamos sus cumpleaños anteriores: el número 80, luego el 90, los 95, los 98... siempre estaba la talla de "nos juntamos para los 100". Y hoy eso mismo va a ocurrir. Es increible. En la foto aparece ella con su bisnieto Gaspar en brazos.
Y le comentaba al Camilo. "Camilo la Gueli va a cumplir muchos años". - ¿95?, me dice él. - No. - ¿98? - No, cumple 100. - ¿100 95? La cosa es que el Camilo ni se imagina lo que son 100 años. De hecho ni siquiera yo logro dimensionarlo. Lamentablemente probablemente él no podrá asistir a la celebración porque añoche estuvo con mucha fiebre. Buuuu.
Esto sucedió la semana pasada, solo que andamos medios atrasados en la subida de información.
El Pablo, nuestro gran hermano, hijastro, e hijo, salió seleccionado en su curso para cantar en el Festival de la Voz de su colegio. Fue elegido con la canción de Joaquin Sabina "La del Pirata Cojo". Que, para quienes sólo la conocíamos a través de la versión de Pablo, (aunque igual, luego de escucharla de la voz de Sabina, igual mantenía el mismo presagio), augurábamos un mal desenlace de su participación. En realidad yo (la madrastra bruja), y una que otra voz más le decíamos: "Pero Pablo, esa canción es muy larga, ... y no tiene un coro que enganche al público..., y nadie la conoce, elige otra". Y para nuestra sorpresa, Pablo, insistente y ya decidido desde el verano a entonar dicho tema, memorizó los cuatro minutos de canción y deslumbró en su curso, siendo elegido entre 4 participantes como la canción representante del 5º año básico D.
Asi es que ahí estuvimos, luego de tragarnos nuestras palabras, escapándonos del trabajo, un viernes a las 10 de la mañana para ocupar ¡10 asientos! del aula magna del colegio.
A continuación fotos de la cronología del evento.
El Pablo justo antes de salir de la casa, ese viernes a las 7:30 de la mañana, aproximadamente. Aún con sueño... ¿o concentrándose?
Hemos llegado al colegio del Pablo, y estamos en las afueras del Aula Magna con el Camilo, a la espera del inicio del gran evento.
Y comienza el gran evento, y en cuarto lugar, es llamado al escenario nuestro Pablo. Acá su gran presentación.
Luego de los aplausos la profesora le entrega un diploma de participación y lo felicita.
Y por supuesto al finalizar el espectáculo, toda la familia quiere posar con el artista de la familia.
Tenemos una casa nueva. Es una casa que está un poco más lejos que mi casa de ahora, pero la tenemos porque esta casa donde vivo ya nos quedó chica. Estos días hemos ido hartas veces con mi papá y mi mamá a ver mi casa nueva. A veces también va la abuelita Pachi y el tata Carlos. Y siempre van unos señores que se llaman "los maestros". Ellos siempre hablan de cosas como "entonces botamos esta pared", "sacamos estos árboles", "empezamos a pintar", y andan por toda la casa con mis papás y hablan de los suelos y de las paredes y de los closets y de todo.
Uno de estos días mi mamá me contó que los maestros iban a pintar toda la casa. Y me preguntó de qué color yo quería pintar mi pieza nueva. Y yo le dije: "Café". A mi me gusta mucho el color café. Entonces, después de eso, otro día, mi mamá me dijo: "Camilo vamos a la casa nueva a ver a los maestros y les vamos a decir los colores con que queremos que pinten la casa". Y entonces yo preparé mi mochila nueva, la suavecita, y puse ahí adentro mis témpera y mis pinceles. "Mamá yo tengo café, yo voy a pintar mi pieza café". Y no sé qué dije tan divertido pero mi mamá se mató de la risa. Y me dijo, "Bueno, llévalas, pero hoy no van a empezar a pintar los maestros, simplemente vamos a decirles los colores."
Y ayer, mi mamá me trató de explicar que los maestros van a pintar de un balde que es mucho más grande que mis témperas. Pero yo creo que sí alcanza con la pintura que yo tengo, y yo le dije a mi mamá "Si yo tengo mucho café." Pero ella no me entendió.
Otra cosa. A propósito de pintura. Hoy está de cumpleaños mi tía Camila. Y yo le hice un dibujo.
Otra vez fui a un cumpleaños. Mi hermano Pablo estuvo de cumpleaños, y él, igual que yo, también se hizo tantos cumpleaños. Primero fuimos a uno donde estaban sus amigos y ayer fuimos a uno con los abuelos. Yo lo pasé super bien en los dos, pero igual estuvo más divertido en el que estaban sus amigos.
Yo me hice amigo de una amiga del Pablo que se llamaba Camila. Ella fue super simpática conmigo y jugamos harto. Lo que más me gustó hacer fue tirarme por un resbalín que había afuera. Con la Camila y la Francesca estuvimos mucho rato jugando en el resbalín, pero despúes, cuando ya se puso un poco de noche, vinieron todos los amigos de mi hermano Pablo y se tiraron todos juntos. Ahí sí que estuvo super entretenido. Yo también me tiré con ellos, y mi papá y el Pablito me ayudaban para que nadie me aplastara mucho. ¡Fue lo mejor!
Antes de eso habíamos tomado jugo y comido papas fritas, que estuvo super rico. Y por supuesto también cantamos el cumpleaños feliz. Para que yo pudiera ver bien, la Mari, que es tía del Pablito me tomó en brazos. Aquí aparezco preparádome para cantar el cumpleaños, ¡y justo estaba comiendome un hotdog!
Y estuvo todo muy rico. Al final de jugar me dio mucha sed, y me tomé una bebida. Tenía pajita pero en mi jardín yo me tomo la leche en vaso asi es que acá también me la tomé en vaso.
Lo pasé muy bien y me gustaron mucho los amigos del Pablito.
Hace unos días atrás fui con mi papá y mi mamá al Lago Rapel. Allá estaba el Pablito, el tata Lucho, la Nene, la tía Claudia, el tío Gonzalo Verri, el Renato y el Vicente. Lo pasé muy bien. Pero hubo dos cosas donde lo pasé super bien.
Una cosa fue que estaba yo con mi mamá y el Pablito, y estabamos sentados en unas escaleras al lado del pasto. Y de repente mi mamá me dice: "Mira, Camilo, una chinita. Tómala." Y yo la atrapé con los dedos super fuerte y cuando la solté ya no caminó más. Entonces mi mamá me dijo "Nooo, Camilo, no hay que apretar a las chinitas, mira busquemos otra y yo te enseño como tomarlas." Y ahí fue cuando pasó lo más increíble: ¡el pasto estaba lleno de chinitas! Habían muchas. Y mi mamá me dijo que yo tenía que poner la mano delante de las chinitas para que ellas caminaran arriba de mi mano. ¡Y eso pasó! Y yo fui corriendo a mostrarle al Pablito. Y entonces el vino donde estaba yo y mi mamá y los tres empezamos a buscar a todas las chinitas. Las chinitas son muy bonitas, lo único malo es que cuando ya no quieren caminar, salen volando y se van. Y entonces hay que buscar a otra chinita.
Ya, y lo otro que pasó muy divertido, es que un día cuando yo desperté, el Pablito también ya estaba despierto y se había duchado y se estaba vistiendo. Y cuando desperté me dijo "¡Camilo busquemos huevitos!". Ya. A mi me encanta buscar cosas. Y entonces empezamos a encontrar muchos huevitos, pero no eran huevos de esos que se comen, ¡eran huevos de chocolate! Con el Pablito ibamos buscando debajo de la cama, y adentro de los vasos, y detrás de la cortina, ¡y había un huevito adentro de mi zapatilla! Eso fue muy choro. Pusimos todos los huevitos que encontramos en un vaso. Y después llegó la Nené y el tata Lucho de una cosa que se llama misa, y ellos me dieron ¡mas huevitos!
Y aquí hay un video del Pablo y de mi buscando los huevitos, esta muy oscuro, pero era de día.
La cosa es que lo pasé muy bien. Acá estoy sentado con el Vicente.
Me habían hablado mucho de mi tía Camila, ¡y al fin la conocí! O sea, yo había visto fotos de ella. Y cuando yo era chico, me acuerdo que vino mi tío Tavi, aquí hay una foto con el en ese época), asi es que cuando los vi, altiro quise jugar con ellos.
Cuando fuimos a Los Angeles, al campo, yo estuvo harto con ellos. Una vez fui a lugar lleno de buses con ellos, y mi tío Tavi me compró una pelotita en una maquina que se les echa una moneda y sale una pelota chica. Y después de eso, cuando volvimos a la casa de la piscina en Los Angeles, fui caminando con ellos a buscar arándanos. Ahí lo pasé super bien, y comí muchos arándanos. Mis tíos son super simpáticos. Y a mi me gustó mucho estar con ellos.
Después no los vi mucho, pero ayer, fui con mi mamá y mi papá a un lugar donde estaba mi tía Camila, mi tío Tavi, los papás del tío Tavi, el tata Carlos, la abuelita Pachi, y otras personas que yo no conocía. Comimos un arroz que venía en una olla super grande, y que estaba super rico.
Ah!, y también estaba mi doctor! Menos mal no había una camilla ni él me pidió que me sacara la ropa para examinarme. Yo cuando lo vi me asusté un poco, pero después mi mamá me dijo que él estaba ahí porque también conocía a mi tío Tavi y que no estaba ahí para examinar a los niños. ¡Menos mal! Mi mamá me dijo que no me iba a decir que abriera la boca ni me iba a meter un palito bien adentro en la lengua. Y era verdad, porque después él jugó futbol conmigo.
Pero además de jugar con mi doctor, con el tata, con la abuelita Pachi, con la tía Camila, ¡jugué con unas amigas que habían ahi! Ellas eran super buenas amigas y yo las seguía a todas partes. Jugamos hasta que era de noche. ¡Y una de las amigas se llamaba Camila!, pero no "tía camila", pero casi igual.
Lo malo de todo es que mi mamá me dijo que nos habíamos juntado para despedir a mi tía y mi tío, que ya no los vería más en harto tiempo porque se iban a ir en avión super lejos. ¡Yo quiero ir con mi tía Camila en avion!
Ya he llegado a mi casa. A mi casa donde están mis juguetes, y mi casa donde viene la nana Rosa, pero ella no ha venido en estos días. Es la casa donde juego con mis vecinos, el Martino, el Renzo y el Jean Piero, pero ellos tampoco están. Mi mamá dice que ahora ellos están en una playa.
Lo malo de mi casa es que no tiene playa, y no tiene piscina, y no tiene tíos ni tatas.
Cuando estábamos en la casa que tiene piscina, con el tata Carlos y la abuelita Pachi, una vez todos mis tíos y mis papás jugaron a la pelota. Y yo también jugué. Yo iba a buscar la pelota cuando la tiraban un poco lejos.
Fue super divertido. La abuelita Pachi se puso a mirar el juego conmigo y ella sacó fotos. Yo algún día voy a jugar tan bien al futbol como mi papá, el tata y mi tía Camila. Yo ahora la puedo tirar super fuerte con el pie y con la mano. Y además yo corro super rápido a donde está la pelota.
Después de jugar se puso un poco de noche, y lo loquito fue que todos después del partido ¡se metieron a la piscina!... ¡y era de noche!
Yo también me quería meter, pero mi mamá fue super pesada y no me dejó. Me dijo que hacía frío, que era de noche y que me podía resfriar. ¡Mi mamá siempre me dice que me puedo resfriar y no me deja jugar super harto con agua! Bueno igual yo me mojé un poquito el buzo.
Uy, de nuevo ha pasado un tiempo antes de que pueda escribir. ¡Pero es que no alcanzo a estar nada en mi casa! Mis papás parece que entienden esto de las vacaciones como viajar para todos lados. Pasó que el día que llegamos a mi casa después de ir a la playa, estuvimos recien dos días en mi casa, y después mis papás de nuevo hicieron maletas y me subieron al auto para hacer otro viaje largo. A mi no me gusta hacer viajes super largos, pero parece que a mis papás sí. La cosa es que ahora estoy en el campo. Estoy con mi abuelita Pachi y mi tata Carlos. También están mis tías y tíos. Y acá estoy en un campo donde hay muchas plantas de arándanos y también hay una piscina. ¡Y a mi me encanta bañarme en la pisicina! Además que hace mucho calor. Yo una vez me metí a la piscina y me resfalé y me caí y el agua tapó mi cara, pero me paré altiro. Lo bueno es que me paré y vi que el agua me llegaba al ombligo, asi es que no me da susto caerme.
Uno de estos días yo fui con mi tía Camila y mi tió Tavi a buscar arándanos en un canastito. Caminamos harto para buscarlos. Y íbamos corriendo y saltando. Además mi tío me sacó muchas fotos. Me gusta mucho estar con estos tíos que son totalmente nuevos para mi. Cuando tenga una de esas fotos la voy a poner acá. Lo divertido de estas vacaciones ha sido que cuando yo llegúe estaban mis tatas y mis tíos, después de estar un día acá se fue mi tía Camila y el tio Tavi. Al día siguiente se fue mi mamá y mi papá, y me dejaron con mis tatás y mi Tia Milena y el Pato. ¡Y al día siguiente se fue mi tía Mile y el Pato! ¿Se irán a ir mis tatas? Espero que no, porque o si no ¿con quién voy a jugar?, ¿y quien me va a dar comida? Si es que ellos se llegan a ir, yo me voy a ir con ellos.
¡Estan pasando muchas cosas en este tiempo! El fin de semana pasado fui donde el tata Lucho y la nené, y allá había ¡una piscina!
La tía Claudia me contó que el tata Lucho la compró para sus nietos. Yo no me acordaba lo que era una piscina, aunque mi mamá me dice que cuando yo era más chico sí me había metido a una, lo que es yo, no me acuerdo. Una piscina es un lugar donde hay mucha agua y uno se mete, como en una tina. Pero lo divertido es que además de agua tiene pelotitas, y baldes, y juguetes...y lo más entretenido es que como es grande caben más personas que en la tina. Yo me bañe con el Renato y el Vicente. Pero ellos son guaguas asi que entraron a la piscina con pañales. Yo entré con calzoncillos. Y jugué con los baldes y las pelotitas. El Vicente también jugó con los baldes conmigo, pero al Renato le gustaba nadar y se movía por toda la pisicina afirmado de las manos. Después de un rato al Vicente y al Renato se les empezó a mover la pera para arriba y para abajo super rápido, y entonces la tía Claudia, que es su mamá, dijo que se tenían que salir del agua, porque tenían frío. Y parece que yo también tenía frío, asique también me salí.
Pero después de eso fui a la casa de la abuelita Pachi y el tata Carlos, y me quedé a dormir ahí. Cuando desperté en la mañana el tata me dijo que ibamos a ir de paseo. ¡¡¡El tren, el tren!!!, dije yo. Pero el me dijo que ibamos a ir a otro lado. Y lo que hicimos fue ir a un lugar donde uno se subía arriba de un carro redondo que se movía solo. Y de repente este carro empieza a subir ¡por arriba de los árboles! Fue super chori. Se llama teleferico. Lo pasé super bien. Y después de eso cuando lleguamos a la casa de la abuelita Pachi, yo me comí el almuerzo y me dormí. Pero cuando desperté mi papá, mi mamá, el tata y la abuelita, se pusieron a ¡poner un arbolito adentro de la casa y arriba de una mesa! Me dijeron que era el árbol de pascua.
Cuando me fui a mi casa, pasamos por la casa de la Nené, ¡y ella también tenía un arbolito adentro de su casa!, y después cuando llegué a mi casa ¡ahí también había un arbolito! Y todos los arbolitos llenos de luces.
Hoy día en la mañana me desperté muy temprano y vi, junto con mi mamá, a mi tía Camila por el computador. La verdad es que estuvimos mucho rato mirando y mirando a las personas que se movían en el computador, esperando que se viera a mi tía. Y de repente, escuchamos "Camila Munoz", y mi mamá me dice "Esa es tú tía". Ella camina y listo. Después siguen pasando muchas otras personas por el computador. Mi mamá me dijo que era la "graduación", yo no sé que es eso pero creo que es algo muy complicado porque todo lo que escuche no entendí ninguna palabra.
Pero después de eso, nos levantamos y yo acompañe a mi mamá a su trabajo, y ahí me paso a buscar la abuelita Pachi. ¡Que rico! Me encanta ir donde la abuelita Pachi. Apenas llegué a la casa de ella, mi abuelita me hizo un pan con huevo, ¡que rico!
Lo único malo es que no estaba el tata. Y cuando está el tata él me lleva al tren. Para ir al tren hay que subirse al auto, andar un rato, y después se llega a un lugar lleno de arboles, y por donde pasa un tren.
Yo ya he ido dos veces con la abuelita Pachi y con el tata Carlos.
Es que a mi me gustan mucho los trenes.
Cuando uno se sube al tren, el tren empieza a andar y todas las personas dicen "chao, chao". La última vez que fui, cuando el tren empezó a andar pasó al lado de un lugar donde estaban regando ¡y me llegó un poco de agua!
Yo creo que al tata y a la abuelita también les gusta el tren porque ellos se suben conmigo y van mirando todas las cosas que aparecen. Y también dicen "hola" y "chao" a los caballitos y a los juegos y a todas las partes por donde pasa el tren.
No había podido escribir porque he estado un poco enfermito, con mocos y tos. Pero ahora que estoy un poco mejor, les quiero contar que el sábado pasado nuevamente salí de noche. Era el cumpleaños de mi abuelita Pachi.
Era un cumpleaños un poco diferente a los que yo había ido. En primer lugar porque yo era el único niño. Segundo, porque no habían globos en las paredes, tampoco habían sorpresas, ni platitos ni mantel con dibujos. Y tercero, porque empezó de noche, super cerca de la hora en que yo me duermo. Pero yo sí supe que era un cumpleaños, es porque había papas fritas, regalos y mucha gente, y al final también cantamos la canción del cumpleaños.
Cuando llegamos yo siempre estuve en brazos de mi papá y de mi mamá, ¡es que había mucha gente! Pero en un momento ya no llegó más gente y yo ya la concía a toda. Entonces lo empecé a pasar super bien. Yo corría de allá para acá y de acá para allá, y de repente paraba de correr y miraba, habían puros tíos conversando y riéndose...¡y entonces tenía que empezar a buscar a mi mamá! "Mamáaaaá, mamaaaaaá". Era como jugar a la escondida. Además cuando yo empezaba a buscar a mi mamá y a decir "mamá", todas las personas me empezaban a dar pistas y me decían "Camilo, por acá está tu mamá", "Camilo, date la vuelta por acá", hasta que la encontraba. Y entonces empezaba de nuevo a correr para todos lados hasta que de repente, no la veía, y empezaba de nuevo "mamaaaá".
Y corrí mucho. Y por eso también me cansé. Lo bueno es que justo antes de cansarme mucho mucho, la tía Mile llegó al lado de la abuelita Pachi con una torta con seis velitas. Y todos empezaron a cantar el cumpleaños feliz; yo no quise cantar porque todos cantaban muy muy fuerte. Y después el tata Carlos cortó la torta. Eso fue super divertido porque ¡cortó la torta con un cuchillo que se movía solo! Y mientras cortaba todas las personas que estaban mirando le decían "más chico, más chico, que no va a alcanzar". Pero si alcanzó la torta para todos. Yo no comí eso sí, es que a mi no me gusta la torta.
Entonces me puse a corre de nuevo. Pero ahora mi mamá me vió a mi primero. Y me tomó en brazos y me dijo "Camilo, ya, estás corriendo de puro sueño, a dormirse". ¿Corriendo de sueño?
Y entonces mi mamá me fue a acostar a la cama de la abuelita Pachi y el tata Carlos. ¡Que rica es la cama de mis abuelitos! Lo divertido es que cuando desperté, ya era de día, y vi que en la cama de la abuelita Pachi y el tata Carlos, estaba durmiendo la abuelita Pachi y el tata Carlos ¡y no yo! Yo estaba en mi cama-cuna a los pies de su cama. ¿En que momento me cambié de cama? ¿Y donde se fueron las personas del cumpleaños y mi papá y mi mamá? Tuve que preguntarle todas esas cosas a mi tata: "Tata, tata, despierta, ya es de día, tata, despierta".
El jueves fue un día en que mi mamá, mi abuelita Nena y mi tata Lucho, andaban todo el día hablando cosas raras que yo no entendía. Primero llegó a mi casa el tata Lucho con la Nené y le preguntaron a mi nana, "Me habrá dejado una invitación el Rodrigo", "Sí, acá está," le decía la nana Rosa. Y le pasaba un papel duro, que a mi no me dejaban tocar. Y entonces la Nené me dijo, "Ya, Camilito, nos vemos en la tarde en la premiación de tu papá". Yo no entendí nada, solo entendí que la Nené me trajo un autito de regalo. Asi que le dije "Ya, chao".
Y en la tarde llegó mi mamá del trabajo, y yo le mostré al tiro el regalo que me hizo la Nené: "Mira, mamá, autito Nené". Y ella me dijo "Que lindo, Camilo!, pero ahora no podemos jugar, anda a hacer pipì y caca en la pelela que nos tenemos que ir". Y comenzò la voragine. Mi mamá corría de allá para acá, primero con pantalones, después se puso un vestido, después se puso pantys, y se cambió los zapatos, se lavó los dientes. Y cada vez que pasaba por el baño, me miraba sentado en la pelela y me decía "Ya pues, Camilo, haga caquita", y yo le tenía que decir la verdad "Mamá, no sale", "Trata, empuja, apúrate". Y la veía correr a buscar la camara de fotos, después se probaba un collar, después se ponía otro. "Ya Camilo, hiciste caca?" "Nooo", le decía yo. Y después la nana Rosa empezó a correr "¿le plancho estos pantalones al Camilo?, ¿va a llevar el chaleco del elefante?" Y entonces mi mamá entra al baño y me dice: ¿hiciste?, ya no importa, apurate. Y me saca el short y la polera que tengo puesta y me pone una camisa igual a las de mi papá y unos shorts que la nana Rosa había planchado recién. "¡Hay que se ve lindo el Camilo!" Y al ratito llegó mi papá y el Pablo; y mi papá y también empezó a correr de allá para acá poniéndose camisa, corbata, pantalones. Mientras mi mamá decía "vamos, vamos que estamos tarde". Y todos nos subimos al auto y viajamos a un lugar que se llamaba "universidad".
Y ahí entramos a un lugar lleno de gente. Y yo me senté en un asiento con mi mamá y el Pablo,y mi papá cuando llegamos se tuvo que ir a sentar bien adelante solito. Yo no entendía porqué. Todo el rato que estuvimos ahí yo trataba de ver a mi papá pero no lo encontraba. Pero sí encontré sentados más adelante a la Nené y el tata Lucho, cuando el Pablo los vio, se fue a sentar al lado de ellos.
Lo que se hacía en la "universidad" era escuchar a hablar a distintas personas. Lo malo es que solo podía hablar una persona a la vez, porque cada vez que yo hablaba mi mamá me decía así bien bajito "ssshhhh, cállate camilo, que está hablando el caballero", "camilo, calladito", "acá no puedes hablar, camilo". ¿y que se puede hacer? Y entonces empezó lo entretenido. Un caballero hablaba bien corto, y mientras unas personas se subían a que les dieran un papel grande, todos aplaudían. Y ahí mi mamá me dijo: "Camilo, van a llamar a tu papá, y tu tienes que aplaudir bien fuerte, practica aplaudir". Y entonces yo hice eso: practiqué aplaudir.
Y de repente, mi mamá me dice, ya Camilo, ahora sí que viene el papá. Mirá allá adelante que le van a dar un premio. Y entonces escucho "Rodrigo Cornejo Chavez" ¡y mi papá sube corriendo a que le den el premio! Yo aplaudí super fuerte, y mi abuelita Nena que en el video es la única que se vé porque es una señora de blanco entero bien atrás, también aplaudió super fuerte.
Después de eso todos nos paramos a cantar una canción que hablaba del maestro y del estudiante y de la universidad, y después de los aplausos, ¡por fin! pude estar con mi papá. Nos fuimos a sacar unas fotos al lado de una bandera. Lo malo es que justo cuando subí los dos escalones para ponerme al lado de mi papá, me caí en la escalera. Asi es que en la foto salí con carita triste.
Pero la que no estaba con carita triste era mi abuelita Nena. Ella estaba muy muy contenta con el premio de mi papá. Mi mamá me explicó que mi abuelita era profesora entonces ella se alegraba mucho que mi papá ganara el premio al mejor profesor. ¿Y yo también voy a tener que ser profesor?
No les había contado. El sábado vinieron a visitarme mis primas la Sayen, la Silene y el Coyán. Vinieron con sus papás. Ese día yo no tenía idea que iban a venir, de hecho mi mamá no me dijo antes de que yo me durmiera la siesta (casi siempre me avisa). Por eso yo dormí y dormí y dormí. Y todavía seguía durmiendo cuando escucho mi mamá que me dice "Camilo, despierta, ya has dormido mucho y te están esperando". Entonces abro los ojos y veo a ¡dos niñas mirandome! Entonces me senté altiro en la cama y miré a mi mamá para que me dijera ¡qué estaba pasando?. Mi mamá me levantó de la cama y me tomó en brazos para darme la mamadera de leche. ¡Pero mamá si hay niñas mirando! ¡Yo sé tomarme la leche solito!, le dije y empiné la mamadera con mis propias manos. Mientras tanto la Silene y la Sayen me miraban (estoy seguro que se sorprendieron de mis capacidades) Después mi mamá me puso las zapatillas y salimos con la Silene a jugar al patio. A la Sayen le gustaron mis juguetes asi que ella se quedò un rato en mi pieza jugando con ellos. Y cuando salí al patio, vi que afuera estaba el Coyán! ¡O sea todos habían estado divirtiendose mientras yo dormía! En todo caso como la Silene y la Sayen me estaban esperando ellas ya habían pensado muchos juegos para jugar juntos. Asique corrimos, nos perseguimos, jugamos con un elefante, apretamos botones de donde salía música, nos tomaron fotos, tomamos jugo. Super. Y de repente, la mamá de ellos dice ¡o es muy tarde nos tenemos que ir! Y se fueron. Lo bueno es que al final yo le dí un besito a cada uno y me dijeron que aunque no tenían sillón me podían invitar a su casa. A mi no me importa el sillón porque también me sé sentar en las sillas y en el suelo. Además a lo mejor nosotros podemos llevar el sillon de nuestra casa el dia que vayamos para allá.
¡Me encantan los cumpleaños! ¡Es que me encanta la canción de los cumpleaños! Yo ya me la estoy aprendiendo, es algo así:
"Payos, feliz...samos a ti.....paaayos tía Claudia....feliz"
Y por supuesto a soplar.
Bueno, la semana pasada fue el cumpleaños de mi tía Claudia y nos juntamos todos donde el tata Lucho y la Nené a cantarle la canción del cumpleaños. Lo entretenido fue que cuando le cantamos ella me pidió a mi, a mi primo Gonzalín, y a los mellizos que le ayudaramos a soplar las dos velas grandes que habían arriba de la torta. Asi que nos sentamos todos al lado de ella y cerca de la torta para estar listos para soplar. ¡Que buena es mi tía Claudia que nos dejó también tener un cumpleaños! Como ven en la foto, yo me puse a practicar el soplido para estar listo para el gran momento.
Y después de soplar, cortaron la torta y todos los grandes comieron un pedazo. A mi no me gusta la torta asique yo no comí. Pero mi primo Gonzalo se quedó en la mesa ayudando a los grandes a armar las tazas para tomarse un té. El es super bueno para eso, él pone en las tazas una bolsita de té y les echa unas pastillitas chicas que salen de una cajita. Todos quedan muy agradecidos. Yo le voy a pedir que me enseñe a hacer eso cuando yo sea más grande. Por el momento yo prefiero regalonear con mi papá.
Ayer conocí a las niñas que yo veía en el computador. Son mis primas la Silene y la Sayen. Y además estaba la guagua del computador, el Coyán. Son casi iguales a como se veían. Ellas me dijeron que a mi también me veían en el computador. Pero ellas se salieron del computador y vinieron a visitarnos.
Tengo una prima, la Sayen, que es muy buena para pintar. Ella me hizo un dibujo con acuarela muy bonito y me lo regaló. Acá está. Es un dibujo del viento.
El Coyán es una guagua muy bonita, yo lo cuidé un rato mientras estaba acostadito en el sillón. Lo único es que a él no le gustaba ponerse los calcetines, y se los sacaba. Yo varias veces traté de ponerselos, pero no había caso, el se los sacaba de nuevo.
Mi mamá me dijo que un día podíamos invitar a mis primas y al Coyán a mi casa. Que bueno, porque cuando vayan para allá voy a pedirle a mi mamá que prenda el computador para ver si cuando están en mi casa siguen o no en el computador.
(un agregado a peticion del publico: la Silene con su papá (agregado el 5 de julio))
El sábado mi mamá me dijo "Camilo, hoy va ser el día en que vas a conocer una iglesia, es el bautizo de tu prima Elisa". Y me levantó, me puso mis pantalones más calentitos y además me puso unas panty debajo del pantalón porque ella me dijo que en las iglesias siempre hace mucho frío. Además me puso dos poleras de manga larga, un chaleco y una parka. ¿una iglesia será como un refrigerador? Después cuando yo ya estaba listo nos pusimos a esperar que viniera mi papá a buscarnos.
Mientras tanto mi mamá corría para allá y para acá haciendo las camas, lavando la loza, y diciendome "Camilo, lleva esto a la cocina"... "Camilo, trae tus juguetes" ... "Camilo, anda a poner esta ropa en la ropa sucia" ... uy! que llegue mi papá luego!... Hasta que llegó! Y ahí nos subimos rápido al auto y partimos rumbo a la iglesia. ¿como será...tendrá hielo en las paredes? Bueno, y ahí me pasó lo que siempre me pasa cuando me subo a un auto: me dio mucho sueño! Y trataba, yo trataba de que mis ojos se quedaran abiertos, ademas sentía la voz de mi papá diciendome "Camilo, no te duermas, ya vamos a llegar". Y yo le pedía a mis ojos que no se cerraran... pero se cerraron, y me quedè dormido. Asique cuando llegamos a la iglesia mis papás entraron sin mi, y me dejaron durmiendo en el auto! Cuando desperté vi a una señora sentada en el auto al lado mío, era la nana de la Elisa que por alguna razón no podía entrar a la iglesia, asique se había quedado afuera cuidandome. Pero cuando llegó mi mamá al auto, yo le intenté pedir explicaciones: ¡porque no me había despertado! ¡si yo lo único que quería era conocer la iglesia...además estaba preparado para eso! Pero apenas me vio lo único que me dijo fue: "Uy, Camilo que rico está acá en el auto, la iglesia parecía un témpano de hielo...me congelé allá adentro!". Pucha, o sea no conocí el témpano de hielo. Lo único que vi fueron unas fotos bien oscuras. Acá hay una foto en que está mi tía Claudia, la Elisa con su papá y el cura. Parece que justo en ese momento algo le preguntan a la Elisa y le acercan el microfono para que ella pueda hablar. ¡O sea también me perdí el discurso de mi prima!