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sábado, 21 de julio de 2012

Un clásico

No había estado todo el día en la casa. Me bajo del auto, y el Gaspar me recibe corriendo y saltando:
- "Hola mamá!"
- "Hola Gaspi. ¿Qué hiciste hoy día?"
- "Pinté".
- "Qué bien, me encanta que pintes!"
El Gaspar sigue saltando alegre y me toma la mano y me lleva para adentro de la casa.
- "Mira, pinté".

 Y ahí estaba, las paredes del living de la casa, con "hermosos" dibujos. Acá va el detalle:





martes, 24 de abril de 2012

"Guárdame el puesto"

Hace un par de semanas ya que el Camilo se ha vuelto a pasar a nuestra cama durante la noche. En general, se despierta unas dos o tres veces por noche, camina hasta nuestra pieza, y se para a mi lado de la cama. Ahí me pide dormir con nosotros. Yo suelo tomarlo de la mano y llevarlo de vuelta a su cama... sí, dos o tres veces cada noche.
Anoche, eran las 4 de la mañana y el Camilo aparece al lado de mi cama.
- ¿Mamá, puedo dormir contigo?
Sin contestarle, simplemente abro la cama y lo dejo entrar. Se acuesta entre el Rodrigo y yo. Tengo demasiado sueño para llevarlo de vuelta a su cama. Allí se queda dormido al instante. En cambio yo, vueltas para acá, vueltas para allá. No logro dormirme en el pequeño espacio que me queda. Como a las 5 de la mañana decido que no tolero eso. Me levanto, despierto al Camilo, lo tomo de la mano, y lo llevo de vuelta a su cama. 
- Camilo, duérmete en tu cama, le digo media enojada. 
- Ya mamá, me dice.
Cuando voy saliendo de su pieza, el Camilo me dice:
- Pero mamá, guárdame el puesto en tu cama.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Nuevo susto

Pobre Camilo, hoy tuvo mal suerte: se enterró una espina en el dedo, se mordió el labio, y lo peor fue que ¡le cayó caca de pájaro!

Yo me había parado en la entrada de la casa, y estaba llamando al Camilo para que entrara ya que era hora de comer. Cuando el Camilo se acerca a la entrada de la casa escucho un ruido como "suissshhhh", y luego "plop, plop, plop". Y el Camilo me mira asustado, "¿qué pasó?". Miro alrededor y veo en el suelo alrededor de cuatro manchas de caca de pájaro color café. "Pasó un pájaro e hizo caca, parece". "Mamá yo sentí algo en la cabeza". Miro el pelo del Camilo, y efectivamente tiene caca de pájaro, y también tiene en dos partes de la chaqueta que tiene puesta. En ese momento el Camilo se asusta y empieza a llorar.
"Mamá, sácamela!" 
"¿Y qué va a pasar?"
"Nada", le digo yo, dicen que es buena suerte." 
"¿De verdad?" Y con eso comienza a reírse medio nervioso, entre medio del llanto.
Después de consolar y limpiar. El Camilo me dice: "Mamá me da susto que un pájaro haga caca encima mío".