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viernes, 7 de noviembre de 2008

Cariños

... y nació Gaspar.

Esta es una de sus primeras fotografías:

Nació lindo y hermoso, sanito y sin osteogenesis imperfecta.

¡Y tiene una paciencia... increíble! Hay quienes dicen que las guaguitas miran desde el cielo y eligen la familia a la cual van a llegar. Yo no sé si será así, pero si lo fuese, mi Gaspar fue muy valiente, y/o la Naturaleza es muy sabia. O sea, claramente una guaguita con osteogénesis no hubiese sobrevivido a los cariños de su hermano Camilo. He aquí un video que muestra una de las primeras interacciones entre hermanos:



Y tanto el Gaspar ha tenido que aprender a tolerar esos cariños algo bruscos sobre su cabeza, como nosotros los padres hemos tenido que confiar en que es solo un cariño y que el Camilo no le arrancará la cabeza ni le meterá los dedos a los ojos. Aunque debemos decirlo, no ha sido fácil.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Y llegó el gran día

Yo sabía que quería que mi embarazo llegara a su fin... pero la verdad es que nunca pensé que mis deseos se harían tan pronto realidad. De hecho, quizás fue un poco antes de lo ideal. Porque como algunos sabrán, yo soy de esa clase de personas que deja todo para última hora. Y la verdad es que la semana que recién pasó yo pensaba: armar la cuna, ordenar el closet para hacerle un espacio a la ropa de guaguito, comprarle sábanas a la cuna, lavar y limpiar el coche que era del Camilo, lavar y limpiar la silla nido y la silla de auto y revisar cuáles de las ropas que guardé del Camilo le quedarían bien a Gaspar. Sin mencionar, por supuesto, aquellas tareas fantasiosas e idílicas como "durante el pre-natal voy a tejerle ropita a la guaguita" (tenía la lana comprada), o "haré una bitácora con los grandes hitos nacionales y mundiales que ocurrían durante la espera". En todo caso, a mi favor está lo que comentaba en el post anterior mi hermana comentarista: teoricamente quedaban 20 días para el nacimiento, y por ende, para todas las tareas mencionadas.

Pero el tiempo es relativo, y la verdad durante mi pre-natal, no hice casi nada de todo lo mencionado. Por un lado porque tener un pre-natal y un niño de 3 años no siempre son compatibles (me imagino que esto es peor cuando hay más niños chicos dándo vuelta); sumado a que no logré desconectarme totalmente del trabajo hasta el día lunes 27 de Octubre, es decir el día antes del gran día. Lo que sí alcancé a hacer durante mi pre-natal fue lavar la ropa seleccionada o comprada con detergente hipoalergénico, y también revisé la ropa de Camilo para encontrarme que la mayoría era de invierno y que no me serviría (rescate solo dos "piluchos"). También encontré todas las partes de la cuna, lo que es un primer paso antes del armado final. Y bueno, en eso estaban mis planes cuando llegó el bendito Martes 28 de Octubre.

Ese día martes yo tenía control médico, y felizmente el Rodrigo ya desde mi sexto o séptimo mes se hacía el tiempo para acompañarme a todas mis citas médicas. Por lo tanto llegamos juntos. Ante la pregunta del médico: "¿Como te has sentido?" Mi respuesta fue: "Bien, aunque cada vez tengo más contracciones, pero en ningún caso estas son cada 5 minutos, y tampoco son terriblemente dolorosas." (Esas eran las dos condiciones que me habían indicado eran signo inecuanón de trabajo de parto). "Muy bien, déjame examinarte." Y me examinó. Luego me dijo: "Te tengo que dejar hospitalizada, estas con dilatación. Tu hijo nacerá dentro de las próximas 8 horas". Casi me muero del impacto. Bueno y de ahí en adelante comenzó una serie de acontecimientos que nada tuvieron que ver con las miles de ideas que me asaltaban en mis noches de insomnio previas.

Los acontecimientos fueron los siguientes:

- Nos devolvimos a la casa. Allí armamos el bolso (aquello que teoricamente uno debe tener listo), me duché, llegó abuelita Pachi a armarle el bolso al Camilo (saliendo con dos grandes bolsos), el Rodrigo hizo muchas llamadas telefónicas, mientras yo intentaba infructuosamente sacarme una foto para la posteridad.

- Salimos de la casa y pasamos a dejar al Camilo al jardín (ahora suena absurdo, pero nos quedaba en el camino).

- Y tres horas después de haber salido del hospital estabamos de vuelta allí, ya con un bolso en la mano, cámara de fotos con pilas, y un poco más de tranquilidad... solo un poco. Y mientras el Rodrigo hacía papeleos en admisión, yo me senté a esperar afuera al solcito. Estas son las últimas fotos de mi embarazada, parada afuerita de la maternidad a minutos de ser internada.





Y luego de esta última foto, cruzamos las puertas de la maternidad y entré a traer al mundo lo que sería un hermoso niño llamado Gaspar.

...continuará.

viernes, 24 de octubre de 2008

Esperando... entre el amor y el odio

foto sacada por camilo
Estamos todos esperando. Yo obviamente estoy esperando. Y el Camilo, también está ansiosamente esperando. Todos los días me toca la guata y me dice "Mamá, ¿cuando va a salir mi hermanito?". Antes yo le respondía "Va a salir cuando haga calor". Pero la verdad es que por lo menos acá en Santiago, ya estamos teniendo bastante calor... y todavía no nace. Asi es que ahora las respuestas van en la linea de la sinceridad absoluta del tipo: "No sé, en dos o tres semanas más" o "todavía está muy chiquitito y tiene que crecer más en la guatita".

Y uno de estos días, el Camilo va y me dice "a mi me gusta nacer cuando hace frío". "Sí, le digo yo, tu naciste en Abril y hacía frío porque era invierno". Pero después me he quedado pensando, ¿cómo supo? ¿se acordará, o habrá sido solo una frase para marcar la diferencia con su hermano? ¿el inconciente existe?

Bueno, y si hay algo que al Camilo le gusta hacer es poner sus dos manos en cada extremo de mi gran guata y luego al alejarlas de mi guata mostrarme: "Así de este porte es mi hermanito". Y además es taaaan rico, porque se acerca y me da besos en la guata y abraza a su hermano y todo. Una vez, después de darle besos a mi guata, me mira y me dice: "Mamá mi hermanito no quiere darme un beso".

Todo lo anterior es la parte positiva de la espera. Pero este tiempo también ha generado sentimientos negativos, en todos. Personalmente, yo ya estoy agotada de los pies hinchados, la espalda curva que me impide sentarme comodamente, los kilos de más que se han distribuido homogeneamente por todo mi cuerpo, las noches de insomnio, y los miles de pensamientos y dudas que me asaltan acerca de cómo acabará (o empezará) todo esto.

Pero el Camilo es un poco más explícito que yo para expresar sus dudas y ansiedades. Y anda... ¡un insoportable!, a veces. Se enoja fácilmente por casi todo, quiere siempre hacer lo que él quiere, cuando se enoja tira o patea las cosas, anda diciendo "garabatos" del tipo "feo, pesado, poto", y anda demasiado mandón. Pero además, conmigo, a cada rato quiere jugar a que él es una guaguita, me pide que lo tome en brazos, se pone a hablar como aga-ga-ga, y anda con una mamitis terrible.

Así están las cosas. ¡Que increible todo lo que genera un ser de 2 kilos y medio, y que es invisible a la vista! No nos queda más que seguir esperando y teniendonos paciencia entre todos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Estoy embarazada

Estabamos con el Camilo en el living de la casa. Camilo estaba jugando a subirse y bajarse del sillón, "tirándose" por el lado de éste hacia el suelo. El juego consistía en que él quedara en una posición "peligrosa", y yo le tendiera la mano para volver a subirlo arriba del sillón. Así las cosas el lanza el siguiente grito de ayuda:

"Mamá, mamá, ayuda, auxilio"
(yo me demoro un poco en pasarle la mano para volver a subirlo al sillón)
"Mamá, ayuda, auxilio, que estoy embarazada".

sábado, 21 de junio de 2008

Los efectos del café

Camilo me comenta una noche:


-"Mamá, la guaguita que está en tu guatita se va a mojar."

- ¿Porqué se va a mojar?

- "Porque tomaste café".


A la mañana siguiente él insiste en la idea aunque con algunas variaciones. Y durante el desayuno le comenta a su papá:


-"Papá la guaguita que está en la guatita de la mamá va a quedar café."

-¿Porqué?

-"Porque la mamá está tomando café". Y luego de eso, él lanza una carcajada.

lunes, 9 de junio de 2008

Embarazo

Hace un par de semanas le conté al Camilo que yo estaba embarazada. Básicamente le conté porque él es muy dado a subirse arriba mío y aplastarme la guata, o si querer, cuando se mete a nuestra cama, a veces me pega patadas en la guata (ya que justo sus pies llegan a la altura de mi guata si ambas cabezas estan en la almohada). Entonces decidí contarle. Actualmente tengo 3 meses y medio de embarazo, (o 17 semanas, para quienes llevan las cuentas en semanas) lo cual es un poco pronto, según yo, para contarle, pero las circunstancias apuraron el momento.

La conversación fue la siguiente:

"Camilo, te quiero decir que tienes que tener cuidado con no pegarme en la guatita".
"¿Porqué?"
"Porque adentro de mi guatita hay una guaguita".
"¿Y cómo se llama?"
"No sé, no tiene nombre todavía."

Luego, ese día en la noche, cuando yo lo fui a acostar:

"Mamá, ¿tu tienes una guaguita en la guatita?"
"Sí."
"Yo también quiero tener una guaguita en mi guatita. Pónme una."
Risas de mi parte, "No, tu no puedes tener una, solo las mamás pueden tener una guaguita adentro".

Plop. Me da tanta ternura la última parte de la conversación. Bueno, no sé si tendrá que ver, pero ahora hace unos días que él anda con su guaguá para todos lados. A todo esto tengo que ponerme las pilas actualizando este blog porque casi todas las semanas el Camilo tira una "frase para el bronce".